Me acuerdo de la primera tertulia en la que unas viandantes al ver a
un grupo de hombres charlando supusieron que estaríamos hablando de
futbol naturalmente y nos preguntaron por el resultado de la final,
ante nuestra ignorancia no se lo querían creer: ¡Anda ya! XDD
Momentos de revelación pero también otros de ver cuanto camino queda por andar y de cansarse un poco de antemano.
A
veces me siento como nada más salir de Saint Jean Pied-de-Port y ver
allá arriba, lejos en lo alto las imponentes cumbres de los Pirineos y
pensar: "¿hasta allá tengo que subir? ¿yo?" Y no sólo eso, después
quedaban casi 900 kilómetros más... andando.
¡Imposible! dijo uno
que estaba sentado dos sillas de butacas detrás de mi, sur argumentos
dejaban translucir un sentimiento visceral hacia el mundo de los
derechos restringidos.No podemos caer en este error!!.... así terminaba
su exposición de repente un fuerte estruendo se escuhó en la sala,
cientos de energumenos con caretas de Ramoncin se apresuraban a dejar
todo lleno de panfletos en los que se podia leer !!!RAVANCHOL VUELVE!!!
Mientras
tanto, en una sala contínua, un representante de Ilke Benson, castigado
por "gorrón", copiaba en la pizarra 100 veces: " De la misma manera que
disfrutamos de las grandes ventajas de las invenciones de otros,
deberíamos estar contentos de servir a otros con nuestras propias
invenciones"
Hasta que de pronto entró. Su armadura resplandecía con el brillo de las ideas libertarias y comunales de tiempos pasados. Perdón, ¿he dicho armadura? Qué raro. Era algo transparente, como metacrilato, pero a la vez brillaba, y se veía de color rojo, quizás enfurecido, quizás..., como un diablo. Blandía un tridente. Sí, un diablo, pero si hasta tenía cuernecillos. Alguien se levantó rápidamente, saltó desde su silla a una mesa, y de ahí al suelo, y fue a hacerle un par de reverencias; ¿Beasti?, le preguntó al armado. Sí, así me llaman, respondió. ¿Qué hace ese en la pizarra?, preguntó el colorado. Le explicaron lo que pasó. ¿De qué os quejáis?, preguntó Beasti, regalar es dar sin recibir nada a cambio. Nada. (El que le había hecho las reverencias murmuraba su descontento,
decía entre dientes que el de Ilke era un aprovechado, una sanguijuela,
un ladrón de libertad.) Si queréis algo a cambio es que no se lo habéis regalado, se lo habéis vendido -continuó hablando Beasti. El de las reverencias explotó, los demás le siguieron en una farfulla absolutamente inentendible. Ante ésto, Beasti, como era un diablo, con sus poderes hizo la pizarra más grande y puso a todos los de la sala a escribir mil veces: 'regalar es dar sin recibir nada a cambio'.