| Epistemowikia Revista «Hiperenciclopédica» de Divulgación del Saber Segunda Época, Año VII Vol. 6, Núm. 4: de octubre a diciembre de 2012 (en curso) | Epistemowikia es parte de
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Arte barroco
De Epistemowikia
El concepto de barroco, derivado del italiano barroco (que significa “desigual”), tuvo en un principio, lo mismo que el termino “ gótico “, la connotación de anormal, raro. Sin embargo, desde finales del siglo XIX cambia esta connotación negativa y viene empleándose desde entonces para denominar el momento de la cultura occidental que sucedió al Renacimiento iniciándose entonces un a nueva valoración que ha conducido a su actual estimación.
Marca una época que se inicia con el paso del siglo XVI al siglo XVII, llega hasta mediados del siglo XVIII, para luego encontrar , aunque solo en pintura y decoración , su continuidad en el Rococó.
La patria del Barroco es Italia y los países influidos pos ella , pero los principios del Barroco son válidos también para los estilos propios de los países nórdicos . A esta expansión universal del Barroco contribuyen tanto la Compañía de Jesús, como los artistas que regresan a sus país después de haber ido a Italia a estudiar los restos de la antigüedad Clásica y a Rafael o Miguel Angel, pero no hay que olvidar que Roma seguirá siendo, hasta mucho después de mediados del siglo XVII, el gran centro artístico europeo.
Política y socialmente este momento cultural coincide con el absolutismo monárquico del occidente católico , cuyo representante más importante es Luis XIV, (el Rey Sol) . Serán, pues estos monarcas y príncipes absolutistas, los que sufraguen la construcción de los palacios e iglesias barrocas como símbolo de su poder absoluto.
Las principales características generales del Barroco son :
- Es un arte dinámico, puesto que la acción determina sus creaciones y trata de incluir además al espectador. Así, tanto la pintura como la escultura, por medio de la apasionada movilidad de los personajes y la audacia de los medios formales, sacan al espectador de una contemplación objetiva haciendo que tome partido, y la arquitectura lo envuelve en la audacia de la gran abundancia de plazas, subidas, rampas, escalinatas, pórticos y escalerillas .
- El dinamismo barroco se manifiesta principalmente en contrastes entre formas pequeñas y grandes, cercanas y lejanas, entre lo cóncavo y lo convexo, la luz y la oscuridad.
- La síntesis constituye un ideal del arte barroco, puesto que la obra de arte individual tiende casi siempre a la unión con otras obras y el género artístico aislado, a la fusión con todos los demás géneros . Así, bajo la dirección de la arquitectura, que ocupa el primer puesto, se unen a la pintura , la escultura, la decoración y la jardinería .
- Intento de destruir las barreras entre ilusión y realidad, para lo cual se emplean numerosos recursos técnicos como la inclusión de la luz real en las composiciones plásticas o los artificios de perspectiva en la arquitectura .
- Es un arte en el que de pone de manifiesto el gusto por la realidad cotidiana , tratada con frecuencia con extrema crudeza , y a la vez el gusto por lo aparatoso y monumental, de carácter escenográfico y teatral, empleado como instrumento propagandístico tanto por la monarquía absoluta como por la iglesia . De esta manera, el Barroco encontró pronto su doble escenario: la ciudad como marco de lo político, y la iglesia como lugar de lo religioso.
Todas estas características se dan principalmente en el siglo XVII cuando los estilos están aún muy divididos por naciones . Pero al llegar al siglo XVIII, con la Ilustración, todos estos “estilos” nacionales experimentan un cierto acercamiento cuando la enriquecida burguesía se convierte en el nuevo mecenas mientras que la influencias de la Iglesia y de las Cortes principescas en el terreno artístico descienden lentamente. Así, ya hacia 1.700 se desarrollan los supuestos del ROCOCÓ, a finales del estilo llamado “ Luis catorce “.
Esta última fase del Barroco, llamada Rococó (su nombre deriva de un elemento decorativo llamado “rocaille”) coincide sobre todo con el estilo “Luis quince” y se desarrolla principalmente en Francia y el sur de Alemania, aunque en todos los lugares donde se desarrolla es una manifestación artística de importación francesa, e incluso fuera de Francia se han denominado los diferentes estilos del siglo XVIII según los nombre de los reyes franceses.
En Francia el Rococó se manifiesta casi exclusivamente en obras profanas: en la decoración de los palacios en jardines , en el retrato y en los temas de una pintura de carácter paradisíaco, alegre y festivo. Alemania meridional, en cambio, permite la entrada en sus iglesias a la rocalla, tan mundana en sus orígenes, consiguiendo de este modo un florecimiento incomparablemente preciosista del arte religioso barroco tardío. En los restantes países, las formas del Rococó constituyen sólo manifestaciones marginales.
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LA ARQUITECTURA BARROCA
A ninguna ciudad y a ninguna región debe el barroco Europeo tanto como a Roma, puesto que es aquí , en la más alta sede espiritual del occidente católico, donde se toman las decisiones artísticas que determinan la arquitectura de la época. La rígida organización de las instituciones eclesiásticas, sobre todo de la Compañía de Jesús, se ocupa de una rápida difusión de las nuevas ideas y precisamente la iglesia jesuítica matriz “II Gesú“ de Roma, construida por Vignola, prototipo de incontables iglesias, juega un papel determinante en esta difusión. Italia, pues, continúa durante el barroco a la cabeza de la arquitectura europea, puesto que da los pasos decisivos en la concepción general del nuevo estilo y en la transformación de los elementos arquitectónicos y del templo. Ella es también la creadora del palacio barroco, si bien en este aspecto es Francia la que produce las obras más representativas (Versalles, por ejemplo). España aunque no alcanza influencia análoga fuera de sus fronteras, por su exuberancia decorativa y por el barroquismo con que trata los elementos arquitectónicos, es la que sabe sacar en estos aspectos las últimas conclusiones.
Durante la época, la arquitectura prevalece sobre cualquier otra manifestación artística, puesto que la escultura y la pintura sólo concurren al efecto plástico y fastuoso del conjunto.
Las principales características son:
- Un amor desenfrenado por lo curvilíneo; la línea curva, dinámica es, pues, la dominante. De esta forma los entablamentos se incurvan y los frontones se parten y describen curvas, contracurvas y espirales. Es este amor por lo curvilíneo lo que hace que triunfe la columna salomónica, quintaesencia de estilo barroco y elemento que mejor define a Bernini. Estos ritmos ondulados provocan, incluso en lo constructivo, una reacción hacia lo quebrado. Así, la escuela española, que alcanza las metas más avanzadas en esta etapa del procesos estilístico, hace triunfar el estípite donde se unen el cubo y la pirámide invertida, símbolo de la inestabilidad y hace describir al arco mixtilíneo los trazados más inestables y caprichosos.
- En cuanto a la decoración, dentro de un proceso general de enriquecimiento progresivo, se conservan los temas vegetales corrientes de arte clásico, aunque desde mediados del siglo XVII se advierte una tendencia a un tipo cada vez más naturalista.
- En el conjunto arquitectónico se eluden las formas geométricas definidas del Renacimiento, puesto que obra en función del espacio infinito, moviéndose las fachadas y plantas , de forma que se incluyen en el espacio por sus entrantes y salientes. Con ello, el edificio forma parte del espacio que lo circunda, es decir, se construye en función de la plaza, de la calle o del paisaje en que se sitúa. De esta manera la fachada adquiere, a veces, independencia en cuanto al resto de la construcción, pero no en cuanto a lo que rodea.
- Las líneas constructivas desaparecen ocultas en la abundante ornamentación o bien se desvirtúan por el agitado movimiento de los entablamentos y cornisas, o por la ilógica disposición de los soportes.
- Un gran deseo que inspira la creación del conjunto arquitectónico es la ilusión del espacio en el interior de la cubierta. El artista barroco parece ahogarse bajo la bóveda de la obra de fábrica . Necesita que el cielo invada el interior del templo. Así, las pinturas que cubren las cúpulas no son simples cuadros, sino escenas que se desarrollan en el cielo o en escenarios arquitectónicos imaginarios de colosales proporciones que nos permiten contemplar el cielo a través de un marco fingido de grandes perspectivas y escorzos. A este respecto son muy representativas las perspectivas arquitectónicas del Padre Pozzo o los cielos de Lucas Jordán.
- El edificio se convierte en una totalidad plásticamente concebida, dominada por un elemento central muy sobresaliente: la cúpula llena de luz en la iglesia y el pabellón central en el palacio, donde todas las habitaciones son construidas, en lo posible, simétricamente tomando como punto de referencia la gran sala de fiestas. Además la escalera adquiere cada vez más importancia, llegando a desplegarse, más tarde, en el siglo XVIII y sobre todo en Alemania, en un enorme espacio que sirve de marco para las grandes galas.
- Al llevar el gusto por las líneas curvas y mixtas a las plantas de los edificios, los muros dejan de ser rectilíneos y de cruzarse en ángulos rectos, y sus tramos o salas dejan de ser rectangulares o cuadrados. Este nuevo tipo de planta, al ofrecer a la mirada numerosos planos oblicuos, crea, junto a una sensación de movimiento, abundantes efectos de luz y ricos juegos de perspectiva. Así pues, nos vamos a encontrar en los edificios religiosos con dos tipos de plantas:
- Las derivadas de la iglesia jesuíticas del Il Gesú en las que se supera la antigua controversia entre edificio central o de dirección longitudinal, y la nave y el cuerpo radial se funden en un mismo y único edificio.
- Plantas elípticas, circulares o mixtilineas, profusamente decoradas con esculturas, relieves y pinturas, que contribuyen al efecto escenográfico buscado por el arquitecto barroco.
Como ya hemos dicho en Roma donde el Barroco alcanza su máxíma expresión, alcanzando su apogeo entre 1.630 y 1.670. Dos son los arquitectos que determinan la evolución en esta época: Bernini y Borromini.
Giovanni Lorenzo Bernini ( 1.598-1.680)
Es uno de los artistas más representativos del Barroco, extendiéndose su actividad innovadora tanto en el terreno de la arquitectura como en la escultura. Llega a ser arquitecto de los grandes papas del Barroco y representa, no sólo para sus contemporáneos italianos, la forma más patética y solemne del estilo de la época. Arquitectura , pintura, escultura y decoración concurren en él en una síntesis única y con la incorporación de la luz a la concepción arquitectónica, vuelve a adquirir aquélla, por primera vez después del Gótico, una importancia simbólica y formal. Sus principales obras son: - Baldaquino de San Pedro, comenzado en 1.624 y que situado en el crucero de la basílica de San Pedro de Roma, cubre el altar situado sobre la tumba del apóstol. Puede ser considerado como el manifiesto del nuevo estilo arquitectónico. Está formado por cuatro columnas salomónicas que sostienen un ondulado entablamento sobre el que se alzan cuatro volutas convergentes, rematando una bola con una cruz. En las columnas la basa es ática y los capiteles compuestos. Durante siglo y medio este tipo de columna será el preferido en los retablos cristianos, en particular españoles. - Columnata de San Pedro. Aquí, al igual que en otra de sus obras, la Scala Regia del Vaticano, se preocupa principalmente de los juegos de perspectivas y de intensificar el efecto de profundidad. Esta columnata está constituida por dos inmensas alas de cuatro series de columnas cada una, que después de un primer trozo rectilíneo se abren en una inmensa elipsis, prestando un magnífico efecto a la fachada de la basílica de San Pedro. Con toda esta columnata de la plaza procura Bernini que el templo nos produzca la impresión de encontrarse lo más al fondo posible. - Palacio Odescalchi. Aquí deja bien claro Bernini los rasgos esenciales del tipo de palacio barroco: planta baja concebida como basamento y las dos superiores recorridas en toda su altura por pilastras gigantescas. - San Andrés del Quirinal. Es una de sus últimas obras. Aquí es de destacar el juego de masas en busca de un efecto escenográfico y quizás una posible influencia de Borromini. Su planta es elíptica, con el diámetro mayor paralelo a la puerta de ingreso y cubierta con cúpula rebajada.
Francesco Borromini . (1.599-1.667)
Colaborador primero y competidor después de Bernini, es el que lleva a la concepción general del templo el ansia barroca de dinamismo. Dotado de un temperamento más apasionado e inquieto que Bernini, imprime a las masas arquitectónicas un dinamismo inaudito que, subordinado a su audaz fantasía y a su técnica, crea conjuntos de efectos lumínicos y espaciales como ningún otro entre los arquitectos del Seicento (Siglo XVII). Las nuevas formas arquitectónicas que desarrollan, tan desconcertantes a primera vista, son sin embargo, el resultado de un espíritu creador altamente racional. Obra principales: - Columnata del Palacio Spada. Es su primera obra, ejecutada hacia 1.632. En ella es característico el hecho de que, para aumentar el efecto de profundidad, disminuye las distancias de los intercolumnios en las últimas columnas. - San Carlo alle quatre fontane ( San Carlos o San Carlino). Es su obra maestra. En su interior, las formas curvas y rectas crean una traza mixtilinea. Tiene planta elíptica y capillas radiales, cubierta con cúpula revestida de casetones y con ojos de buey ; al exterior la movida fachada de planta ondulada es la más característica expresión del barroco barrominesco, en cuyos dos cuerpos con estatuas, los vanos (puertas y ventanas), la balaustrada del remate, interrumpida por el gran medallón oval, producen hondos efectos lumínicos, a los que contribuyen las movidas líneas del campanario y cúpula. - San Ivo alla Sapienza. Su fachada sólo describe una curva (es cóncava), pero su planta es mixtilínea, alterando las superficies cóncavas con las convexas y las rectas. Al exterior todo el conjunto está dominado por una magnífica cúpula elevada sobre alto tambor de planta mixtilinea y linterna con espiral, rematando en una llama, puesto que en su estilo personal es representativo el desarrollo en espiral del trasdós de la bóveda de la linterna y la llama del remate, quintaesencia de la ondulación ascendente del Barroco. - Santa Inés. Presenta la parte central cóncava, inmensa cúpula sobre tambor muy elevado y dos campanarios. - Colegio de Propaganda Fide, en cuya fachada mueve intensamente el encuadramiento de los vanos y emplea pilastras esquinadas apuntadas hacia abajo.
LA ESCULTURA BARROCA
A la concepción puramente escultórica del Renacimiento, de planos y líneas precisos, suceden en el Barroco otra de carácter más pictórico que procura representar más la apariencia que la realidad misma de la forma y que incluso en su deseo de fingir calidades contrapone superficies pulidas a otras someramente desbastadas.
En esta escultura barroca se rompe el equilibrio miguelangelesco entre masa y movimiento en beneficio de este último. La precisa dinámica de la obra de Miguel Angel, pues, se acentúa de tal forma que las figuras evaden los límites arquitectónicos, extendiéndose en el espacio con gestos teatrales y ampulosos. Junto a esto sus principales características son:
1) Ahora el movimiento de las figuras se dispara hacia el exterior, y los miembros de las figuras y los ropajes se desplazan hacia fuera. Los cuerpos se mueven con mayor naturalidad. En este ímpetu los ropajes adquieren una personalidad propia que nunca habían tenido. 2) Debido a este movimiento hacia fuera, la escultura no suele concebirse para ser vista aislada, por lo general necesita un marco en que ese movimiento continúe. Las esculturas suelen estar concebidas para un lugar determinado y estrechamente relacionadas con el marco arquitectónico 3) Con frecuencia se trata de una escultura esencialmente decorativa y forma parte de retablos. 4) Su el movimiento es una característica esencial ,este movimiento se capta en un momento transitorio, haciéndose, por tanto, más inmediata e impetuosa la expresión del contenido psicológico. 5) Gran aspiración tanto de los escultores como de los pintores es el naturalismo, pero como el Barroco es un estilo amigo de extremos, gusta en su naturalismo de interpretar expresiones particularmente exaltadas. En este sentido el escultor tiene especial predilección por la representación del éxtasis místico en la escultura religiosa. 6) Es una escultura muy efectista y procura con frecuencia impresionar la atención del espectador, sobre todo en el género funerario. Unas veces es un esqueleto el que inesperadamente surge de una cortina para mostrarnos el reloj de la vida, otras es el mismo difunto el que parece salir de su nicho.
BERNINI
Giovanni Lorenzo Bernini es el escultor más destacado del Barroco, comparado a Miguel Ángel en el siglo XVI o a Donatello en el Quattrocento. Fue un artista precoz y total (arquitecto, escultor, pintor, incluso músico) que impuso su estilo en toda Europa. Colabora con su padre, también escultor, en El Rapto de Proserpina.
En sus obras juveniles como su David (1619) inicia la tendencia al movimiento, representado al personaje en el momento de lanzar la honda, con un gesto enérgico. También presenta esta característica su “Apolo y Dafne” (1621) captados en el momento en que Dafne comienza a convertirse en laurel.
Pero su obra maestra se considera “El éxtasis de Santa Teresa” (1644), realizada para la capilla de la familia Cornaro en Santa María della Vittoria en Roma, y en ella sigue al pie de la letra la descripción de los místicos arrebatos de la Santa, en los que se sentía desfallecer, transida de místico dolor , por el ardiente dardo que el ángel le clavaba en el corazón. La Santa aparece suspendida en el espacio, desfallecida sobre nubes. Es una obra muy teatral, reforazada por la arquitectura del lugar y la luz natural empleada para reforzar el efectismo.
Otras obras suyas son San Longino (1638), también muy teatral por su gesto y sus ropajes, además de los sepulcros como los de Urbano VIII y Alejandro VII, que configuran el sepulcro típico del barroco realizado en ricos materiales. Entre los retratos que realiza destacan los bustos de Luis XIV y el de Francisco de Este. Por último hay que citar su escultura ecuestre de Constantino, que rompe con la serenidad del Gatamelata puesto que los ropajes aparecen agitados por encontrarse el caballo a galope y solo apoyado en las patas traseras.
LA PINTURA BARROCA
En la evolución de la pintura, en el último tercio del siglo XVI, era precisa la introducción de nuevos elementos para superar la crisis que por aquel entonces presentaban las diversas manifestaciones artísticas, venciendo la insípida labor de los manieristas que giraban en torno a la obra de los grandes maestros; al mismo tiempo que las ideas dimanantes del Concilio de Trento obligaban a una renovación iconográfica, buscando nuevas formas expresivas de religiosidad. Este deseo de renovación, tanto formal como temático, hace que la pintura barroca participe de la mayoría de las características que ya hemos visto en la escultura, es decir, del naturalismo, del afán de movimiento y del gusto por lo afectado y aparatoso. La pintura, pues, cansada de la perfección clásica renacentista e impulsada por el naturalismo, no duda en representar con la mayor crudeza tipos deformes, como, por ejemplo, “El niño cojo” de Ribera; este mismo afán de realidad hace al pintor considerar como tema suficiente de un cuadro unos trozos de pescado e interpretar en el tono de la vida diaria muchos asuntos religiosos.
Junto a éstas, las principales características de la pintura barroca son: 1) El realismo y el uso de la luz para reforzarlo. 2) El desnudo es proscrito de las representaciones religiosas, persistiendo únicamente en las alegorías y mitologías. 3) Las composiciones se simplifican, eliminando personajes secundarios. 4) Se enriquece la inconografía con la difusión de temas, especialmente los combatidos por los protestantes , como la Inmaculada Concepción o la Eucaristía, prodigándose martirios y visiones místicas de Santos. 5) Se continúa cultivando la fábula pagana 6) El retrato se difunde considerablemente y se crea el retrato de grupo. 7) Generalización del óleo y el lienzo, aunque sigue presente el fresco.
CARAVAGGIO (1573-1610)
Su pintura constituye una verdadera revolución, que influye más allá de las fronteras de Italia, especialmente en España, Francia y los Países Bajos, puesto que él fue quien rompió la crisis originada en la segunda mitad del siglo XVI por los manieristas. La pintura de Caravaggio, rompiendo todo lazo de continuidad, nos ofrece como principales características el realismo y los estudios lumínicos (tenebrismo).
Al sitúa en el primer plano de su interés el problema de la luz, inicia una de las grandes conquistas del arte barroco. En principio se siente atraído por el claroscuro de Leonardo, pero mientras para éste el claroscuro está ligado al sfumato de los perfiles y a la suavidad en el tránsito de la luz a la sombra, en Caravaggio la luz se proyecta sobre la forma con violencia y su contraste con la sombra es brusco e intenso. Realza las figuras y escenas por los efectos de la luz, haciéndolas destacar sobre el fondo oscuro. Este estilo pistórico, en el que la luz cae crudamente sobre las escenas delimitando claramente las formas iluminadas se denomina tenebrismo.
Junto a la luz el otro gran centro de interés de la pintura de Caravaggio es el realismo, el naturalismo, tomando como fuente de inspiración el mundo que le rodea. Todo lo que ve, lo vulgar, las escenas y tipos populares, lo traslada a sus lienzos sin el matiz idealizador de los clásicos. Su actitud, pues, es de decidida lucha contra el idealismo renacentista, por lo que a su estilo se le denomina también naturalismo tenebrista. A veces este realismo aplicado a cuadros religiosos provocaron airadas protestas.
Entre sus obras más importantes se encuentran la serie de San Mateo realizada para la iglesia de San Luis de los Franceses: San Mateo y el Ángel, La vocación de San Mateo y El martirio de San Mateo. La escena de la vocación se representa en un interior oscuro, con luz lateral, relacionando magníficamente la figura del santo, sentado entre sus compañeros, con la de Jesús, de espaldas a la luz, que le señala extendiendo el brazo. Otras obras importantes son los cuadros realizados para la Iglesia de Santa María del Pópolo: la Crucifixión de San Pedro y La caída de San Pablo. En ambos se muestra la tendencia simplificadora de las composiciones con pocas figuras, pero pronunciados escorzos.
En la Muerte de la Virgen sus ansias realistas llegan al punto de tomar como modelo de la Virgen muerta el cuerpo de una mujer que se había ahogado en el río Tíber, con el vientre hinchado, razón por la cual no fue del agrado de sus contemporáneos.
ARQUITECTURA FRANCESA: VERSALLES
El mejor exponente del barroco francés es el Palacio de Versalles, mandado edificar por el Rey Sol (Luis XIV) donde se ubicaba un bosque y un pabellón utilizado anteriormente por los monarcas franceses para la caza. En él tenemos el mejor ejemplo de lo que se ha denominado “barroco clacisita” en alusión a las características del barroco en Francia. En efecto, este barroco carece del movimiento que podemos apreciar en las plantas y alzados de las construcciones italianas, así como de la utilización del orden gigante.
Fue edificado 20 kilómetros de París, como residencia aúlica y sede de la corte, además de cómo símbolo del poder del Rey Sol. Se trata de una obra multidisciplinar, puesto que en ella colaboraron el arquitecto Jules Harcouin Mansart, el pintor y decorador Charles Le Brun y el jardinero-paisajista Andre Le Notre; cada uno encargándose de una de estas aspectos que conforman el conjunto de Versalles.
La planta es simétrica teniendo como centro la cámara del rey; además del cuerpo central consta de dos alas en escuadra. En el interior del cuerpo central se encuentra la Galería de los Espejos, de fastuosa decoración a cargo de Le Brun. El alzado consta de 3 plantas, de las cuales la baja actúa como basamento sin decoración. La primera planta, la planta noble se articula en torno a ventanas rematadas de arcos de medio punto flanqueadas de columnas y pilastras clásicas. La planta superior, de dimensiones más reducidas presenta ventanas cuadradas enmarcadas en pilastras clásicas.
También la gran extensión que ocupan los jardines tiene como eje de simetría la cámara real. Sus arterias principales son tres grandes avenidas que convergen en el centro de la edificación. Están compuestos de macizos de plantas de trazado geométrico (“jardín francés) , fuentes, glorietas, pérgolas y unidades boscosas, además del gran canal. En estos jardines obra de Le Notre, se celebran fiestas y representaciones teatrales.
Versalles es la máxima expresión arquitectónica del absolutismo, de ahí que su esquema fuera copiado en muchas cortes europeas (por ejemplo, el palacio de La Granja en Segovia).
PINTURA EN FLANDES Y HOLANDA: RUBENS Y REMBRANDT
En los Países Bajos dada su división religiosa, social y, de facto, política, nos vamos a encontrar con dos escuelas pictóricas encabezadas por Rubens y Rembrandt, que presentan notables diferencias.
RUBENS
Pedro Pablo Rubens (1577-1640) es el artista más destacado de la escuela flamenca. Al contrario que Holanda, Flandes, en el sur, es católico, pertenece al monarca español y la aristocracia es la clase social preponderante. Las características de este autor, y de esta escuela, son las siguientes:
- Grandes cuadros para altares.
- Alegre colorido (no tenebrismo).
- Bodegones opulentos.
- Retratos aristocráticos.
- Temas mitológicos.
Rubens fue, además de pintor, diplomático al servicio de España, dominaba varias lenguas y fue muy pródigo en obras: se calculan unos 3000 cuadros los que llegó a pintar gracias –sin duda- a los miembros de su taller que al parecer trabajaban en cadena. Discípulos suyos fueron Jordaens y Van Dyck.
Entre sus obras destacan: El descendimiento de Cristo (religioso), el retrato del duque de Lerma (retrato), Las Tres Gracias (mitológico) o la serie dedicada a la reina de Francia María de Medici.
REMBRANDT
Rembrandr Harmenszoon van Rijn (1606-1669) es el mayor exponente de la escuela holandesa, donde predomina el protestantismo en lo religioso y la burguesía como clase social, además del republicanismo como forma política.
Las principales características de esta escuela son: - Pequeños cuadros religiosos de temática bíblica para las viviendas. - Tenebrismo. - Bodegones austeros. - Retratos colectivos y de burgueses.
Rembrandt, de origen modesto, llegó a ser un pintor famoso y cotizado, pero acabó sus días en la pobreza . Estuvo influido por el tenebrismo de Caravaggio a través del que fue su maestro Pieter Lastman, aunque su tenebrismo es un tenebrismo dorado. Practicó el grabado además del óleo. Realizó numerosos autorretratos, además de retratar a sus esposas Saskia y Hendrickje y a su hijo Tito. Creó una gran escuela de seguidores.
Entre sus obras destacan Los síndicos del gremio de pañeros, La lección de anatomía del doctor Tulp y la Ronda de Noche (todos ellos retratos colectivos) y el Buey abierto en canal, cuadro bastante dramático.
EL BARROCO EN ESPAÑA
El barroco nació en Italia, pero prendió con fuerza en España gracias, entre otras razones, a los lazos políticos que unían a estas dos penínsulas. No obstante, el barroco español presenta peculiaridades propias que afectan especialmente a la arquitectura y a la escultura. El espíritu contrarreformista, que alentó la reacción barroca, era común en estos dos países católicos.
ARQUITECTURA
La arquitectura barroca española, aún asimilando elementos barrocos, presenta peculiaridades propias. Por otra parte, se dio una auténtica diversidad regional en nuestro país en cuanto a materiales y técnicas; así resultan diferentes el barroco de Galicia (Fachada del Obradoiro de la Catedral de Santiago de Compostela), el “churrigueresco” que se da en León, el barroco castellano (con Madrid como foco principal) y el barroco andaluz.
Como características principales están la utilización de las estructuras de “salón” y de “cajón” en nuestro país, frente a las estructuras alabeadas italianas; otra característica será la exuberancia decorativa tan del gusto español, así como la utilización de falsas bóvedas y cúpulas de escayola. En cuanto a otros elementos arquitectónicos destacan el uso de la columna salomónica y el estípite.
Otra peculiaridad es la construcción de plazas mayores rectangulares como las de Salamanca, Madrid o Córdoba, entre otras, donde tenían lugar diversos actos públicos (ejecuciones, corridas de toros, fastos reales...)
En cuanto a las obras destacaremos la ya citada Fachada del Obradoiro, obra del arquitecto Fernando de Casas Novoa, realizada en granito y que está tratada como un retablo en piedra, precedido de una monumental escalinata barroca que salva el desnivel entre la plaza y el edificio.
En Madrid Pedro de Ribera realiza el Real Hospicio y Francisco de Mora la iglesia del monasterio de La Encarnación, obra esta en cuya fachada podemos apreciar la influencia del Escorial por su austeridad.
En Salamanca destaca la dinastía de los Churriguera, autores de la Plaza Mayor y del retablo de la iglesia dominica de San Esteban, y cuya exuberancia decorativa dio lugar al despectivo término de “churrigueresco” para referirse a obras muy recargadas.
En Andalucía son muy frecuentes las falsas cúpulas de estructura de madera y recubiertas de escayola (“cúpulas encamonadas”) ricamente policromadas y decoradas, pero que ponen de manifiesto la crisis económica que sufre el país, que se trata de enmascarar recurriendo –como ocurrió en la arquitectura nazarí- a materiales pobres (madera, yeso) pero revestidos de pintura y dorados para dar la impresión de opulencia. Una obra representativa es la de la Sacristía de la Cartuja en Granada.
ESCULTURA
La escultura barroca española difiere en muchos puntos de la italiana, aun presentado características generales comunes. Las dos diferencias más importantes son: - El uso de la madera policromada como material preferente. - El predominio de la temática religiosa (“imágenes”). Además se da el retablo y el “paso” de Semana Santa como obras típicas del barroco escultórico español, como consecuencia del arraigado catolicismo hispánico.
También hay regionalización en la escultura, encontrándonos con dos focos principales: el foco castellano y el andaluz.
El foco castellano tiene su centro en Valladolid y es heredero de los escultores renacentistas Berruguete y Juni. Su máxima figura será Gregorio Fernández (1576-1636). Las características de la escuela castellana son la austeridad y la violencia: sus Cristos sangran abundamente y muestran un dolor intenso. Entre las obras de Gregorio Fernández destacaremos: Cristo atado a la columna, Cristo yacente y un Descendimiento.
La escuela andaluza tiene su centro en Sevilla, aunque presenta un segundo foco en Granada representado por el gran Alonso Cano. La máxima figura es Juan Martínez Montañés (1568-1649). La escuela andaluza se caracteriza por la sensualidad y el gusto por la elegancia, repudiando el exceso de sangre y violencia pero recargando la decoración. A esta escuela se adscriben Juan de Mesa (discípulo de Montañés) y el citado Alonso Cano, que opera en Granada. Entre las obras de la escuela andaluza destacan: -Retablo de San Isidoro del Campo (M.Montañés). -La Inmaculada, llamada La Cieguecita (M.Montañés). -Jesús del Gran Poder (Juan de Mesa). -Virgen de la Oliva (Cano).
Ligado al foco andaluz por sus principales características, pero con personalidad propia, existe un foco en Murcia encabezado por Francisco Salzillo, artista fervoroso de origen italiano del siglo XVIII cuyo serie de pasos procesionales muestran la fusión del encanto del Sur de Italia con el naturalismo andaluz. El paso de La oración en el Huerto es una excelente demostración de belleza y realismo sin par.
PINTURA
La pintura barroca española tiene una gran influencia de la italiana, pero al igual que en escultura, presentará importantes peculiaridades propias. Así pues podemos hablar de dos corrientes pictóricas: el naturalismo tenebrista y el realismo barroco, representadas respectivamente por Ribera y Zurbarán, la primera, y Velázquez y Murillo la segunda.
El naturalismo tenebrista es el resultado de la influencia de Caravaggio y contiene todas sus carácterístcas. Mientras que el realismo barroquista es más autóctona, más fruto de la evolución personal de esos pintores, así como de las influencias recibidas de otros autores no tenebristas.
RIBERA
José Ribera (1591-1652) aunque nacido en Játiva (Valencia) desarrolló la mayor parte de su carrera el Italia, donde era conocido como el Spagnoletto (el españolito) debido a su corta estatura. Su pintura es tenebrista en su mayor parte, con gusto por temas trágicos o de cierta violencia. Entre sus obras destacan: La mujer barbuda, Apolo desollando a Marsias, el martirio de San Bartolomé (o de San Felipe), la Magadalena y el Niño cojo.
ZURBARÁN
Francisco de Zurbarán (1598-1664) practica una especie de “tenebrismo blanco”, en el que las figuras parecen irradiar luz desde dentro de ellas; son figuras muy geométricas, macizas, casi escultóricas, que se encuadran en composiciones muy simples. Es conocido sobre todo pos sus ciclos pictóricos monásticos, pues pintó a muchos monjes en sus cuadros sobre Santos fundadores de órdenes religiosas (jerónimos, dominicos, cartujos). Entre sus obras citaremos la Apoteósis de Santo Tomás de Aquino, San Hugo en el refectorio de los cartujos, Santa Casilda y el bellísimo Bodegón del Museo del Prado.
MURILLO
El sevillano Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682) tuvo, como todos los pintores de su época, unos comienzos tenebristas, pero acabó evolucionando hacia una pintura de alegres colores, algodonosa, suave y amable que le haría famoso. Es junto a su paisano Velázquez otro de los representantes del realismo barroquista. Es famoso por sus Inmaculadas –tema iconográfico plenamente contrarreformista y español- con las que obtuvo mucho éxito. Pero también es conocido por ser el pintor de los niños, en los que pone de manifiesto una gran ternura. Entre sus obras destacaremos La Sagrada Familia del pajarito (tenebrista), los Niños comiendo melón y uvas, El Buen Pastor, Los niños de la concha y la Inmaculada llamada Inmaculada Soult.
VELÁZQUEZ
Diego Rodríguez de Silva Velázquez (1599-1660) nació en Sevilla como Murillo y perteneció también al realismo barroco, aunque tuvo sus comienzos como tenebrista. El cambio de estilo se operó con su traslado a Madrid, donde ejercería de pintor de la Corte (con Felipe IV), además de a sus viajes a Italia.
Velázquez es reconocido hoy día como uno de los grandes genios de la pintura universal. Abarcó muchos temas iconográficos: el bodegón, el cuadro histórico, la mitología, la temática religiosa, el retrato, el paisaje... todos ellos con gran maestría y personalidad, logrando una aspiración largamente perseguida en la pintura como era la representación más fiel de la tercera dimensión, la profundidad, cosa que logró mediante la “perspeativa aérea” o capacidad de “pintar el aire”, es decir, el espacio entre las figuras de un cuadro.
En Sevilla fue discípulo de Pacheco, del que se convirtió en yerno. Allí practicó el tenebrismo visible en obras como Vieja Friendo huevos, Cristo en casa de Marta y María o El Aguador de Sevilla.
En 1623 marcha a Madrid donde cambia el colorido y amplía la temática. Entre las muchas obras maestras de este periodo señalaremos:
RETRATOS:
- Inocencio X.
- El conde-duque de Olivares.
- Felipe IV.
- El príncipe Baltasar Carlos.
MITOLÓGICOS:
- La fragua de Vulcano.
- Los borrachos.
- Las hilanderas.
- La Venus del espejo.
Además destacan obras como Las Meninas (La familia de Felipe IV), la serie sobre bufones de la corte, La rendición de Breda o Cuadro de la lanzas (de temática histórica), entre una larga y magnífica producción.
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